Se constituye la “Plataforma en defensa del patrimonio histórico de Almagro”

Como primera medida la Plataforma demanda al Ayuntamiento de Almagro y en especial al equipo de gobierno y, en particular, al alcalde, Daniel Reina, una iniciativa clara y activa en defensa, promoción, mantenimiento y puesta en valor del patrimonio artístico e histórico de Almagro. Lo sucedido con las obras de arte expoliadas en los últimos años no puede repetirse y la prioridad ahora es lograr su devolución y retorno a Almagro.
Calatrava Digital.- Ante el incesante goteo en pérdida de patrimonio Histórico y Cultural que viene padeciendo la ciudad de Almagro y para detenerlo en la medida de lo posible, treinta vecinos/as de la localidad, en la tarde de ayer se constituyeron en Plataforma para la Defensa del Patrimonio Histórico de Almagro.
En la Asamblea Constituyente se aprobó el manifiesto de adhesión y las siguientes actuaciones:
A- Concertar reunión con el alcalde de Almagro con las siguientes propuestas:
1) Necesidad imperiosa de abordar un plan especial devenido de la ley de Patrimonio Histórico que ampara a Almagro como conjunto Histórico artístico.
2) Entre tanto se implementa dicho plan especial, es preciso abordar con carácter de urgencia la revisión y actuaciones consecuentes hacia las portadas emblemáticas de la localidad, pues se encuentran en un alarmante deterioro, así como la preservación del patrimonio arquitectónico popular que en estos tiempos está entrando en una fase de total extinción.
3) Instar al Ayuntamiento de Almagro para que tome el testigo como administración para la demanda de devolución del patrimonio mueble extraído por la orden dominica de los conventos de la Asunción y de la Encarnación.
4) elevar a consejo Escolar municipal la propuesta de proyectos de difusión, conocimiento y sensibilización en torno al patrimonio de Almagro.
B- En el caso extremo de obtener una respuesta negativa por parte de la administración local, el paso a seguir será una comunicación con la Junta de Comunidades a través de su organismo provincial.
C- En el caso extremo de obtener negativas por parte de ambas administraciones, se elevará un recurso de amparo en este sentido ante Defensor del Pueblo.
Manifiesto
Almagro fue declarado en 1972 conjunto histórico, lo que obliga desde entonces a las administraciones públicas, especialmente al Ayuntamiento como administración más cercana al ciudadano, a la protección de su conjunto histórico y artístico. Hoy, las leyes de Patrimonio Cultural del Gobierno central (1985) y de la Comunidad de Castilla-La Mancha (2013), herederas de las vigentes en 1972, regulan la protección del casco histórico de Almagro.
Una de las obligaciones emanadas de esas leyes es la redacción de un plan especial que incluya el inventario de los bienes inmuebles y muebles artísticos que engloban el conjunto histórico de Almagro. Una obligación que ninguna de las corporaciones municipales sucesivas han querido, podido o sabido materializar. Tampoco desde el Gobierno central o desde la comunidad autónoma se ha urgido al cumplimiento de esta parte básica y fundamental de la Ley de Patrimonio Cultural.
Este contumaz incumplimiento ha provocado una clara desprotección del patrimonio artístico de Almagro, tal y como se ha demostrado en los últimos años tras la escalonada salida de Almagro, tras cerca de 500 años de histórica presencia, de la religiosa Orden de Predicadores. Primero fueron las monjas que regentaban un colegio en el antiguo palacio de los Torremejía (S. XV y XVI), donado a los dominicos por la última marquesa a comienzos del siglo XX; luego, fue el convento de La Asunción (S. XVI) o de los monjas calatravas, cuya propiedad discutida regresó al Obispado hace unos años; y, por último, el convento de La Encarnación (S. XVI), abandonado por las monjas dominicas
de clausura hace tan solo unos meses.
El origen de estas tres fundaciones religiosas es el mismo: donación de solares, inmuebles, dinero y rentas por parte de familias almagreñas para que se pudieran construir los citados conventos o colegios. Extinguidas las rentas legadas por los fundadores, las instituciones públicas –Gobierno, Diputación, Ayuntamiento y más modernamente la Junta de Comunidades-, junto con la solidaridad de fieles de base y de almagreños de a pie, han ayudado a la pervivencia no sólo de los conjuntos monumentales y obras de arte de estos conventos sino a la supervivencia física de monjas y frailes.
Ahora, en el momento de las crisis vocacionales y del cierre de colegios y conventos, la Orden de Predicadores ha optado por aplicar criterios economicistas y olvidar los estrechos lazos de solidaridad y de caridad cristina que durante siglos les había unido a los almagreños. Monjas y frailes dominicos han preferido asegurar la posesión de los bienes materiales de esos conventos, especialmente sus obras de arte, frente a los lazos humanitarios, religiosos, de convivencia y solidaridad que les han unido con los almagreños en los últimos cinco siglos.
Sin la más mínima duda, monjas y frailes dominicos han optado por apropiarse de la herencia de todo un pueblo y llevarse las obras de arte, legado de generaciones de almagreños, a otros lugares lejanos del original para el que fueron donadas o creadas. Y lo han hecho de forma unilateral, saltándose la devoción de los vecinos, la tradición y la generosidad de tantas generaciones como a lo largo de la historia han apoyado a estas fundaciones religiosas. En este sentido, hay que lamentar que ni frailes ni monjas, y ni mucho menos sus interesados superiores, hayan atendido la oferta del Ayuntamiento para negociar la permanencia en Almagro de esas obras de arte o el mantenimiento de los históricos conjuntos históricos.
Con los bienes inmuebles, la Orden de Predicadores, trata de lucrarse, vendiendo los edificios, como ya ha sucedido con el palacio de los Torremejía. También hay negociaciones para vender el histórico convento de La Asunción, ejemplar único del Renacimiento español, y todo hace indicar que ya hay intención de vender el convento de la Encarnación, en cuya iglesia ya no están las obras de arte, pero sí, curiosamente, el cadáver momificado de la venerable, mística y milagrera monja Maldonado y Zayas, a quien tanto decían adorar las monjas dominicas de clausura.
Todo ello hace más necesario que nunca el desarrollo y cumplimiento a rajatabla de las leyes regional y nacional del Patrimonio Cultural. Solo mediante la aplicación de estas leyes se podrá atajar el constante y progresivo expolio que sufre Almagro de sus obras de arte y del deterioro progresivo de los inmuebles históricos.
Ante la falta de determinación y de actuaciones decidas, tajantes y claras en este sentido por parte de las administraciones públicas (Ayuntamiento, Diputación, Junta de Comunidades y Gobierno central) es necesaria la iniciativa de los ciudadanos en defensa del patrimonio histórico y artístico de Almagro.
Iniciativas populares y cívicas de los almagreños ya hicieron posible en distintas etapas históricas, por ejemplo, la conservación de la iglesia barroca de San Agustín o evitar el derribo de los chapiteles de pizarra de las torres de San Bartolomé.
Recogiendo esa herencia reivindicativa de los ciudadanos almagreños en defensa de su patrimonio histórico-artístico en momentos claves, un grupo de vecinos, hondamente preocupados por el expolio sufrido en los últimos años de la herencia artística de la ciudad, promueven la creación de una plataforma ciudadana en defensa de ese amenazado patrimonio histórico y artístico de Almagro.
Como primera medida, esta Plataforma demanda al Ayuntamiento de Almagro y en especial al equipo de gobierno y, en particular, al alcalde, Daniel Reina, una iniciativa clara y activa en defensa, promoción, mantenimiento y puesta en valor del patrimonio artístico e histórico de Almagro. Lo sucedido con las obras de arte expoliadas en los últimos años no puede repetirse y la prioridad ahora es lograr su devolución y retorno a Almagro.

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