
El PSOE de Torralba de Calatrava denuncia la “inestabilidad institucional” que nuevamente ha provocado en el Ayuntamiento la alcaldesa, María Antonia Álvaro, a la que en los dos últimos meses le han dimitido su Portavoz y su concejala de Cultura.
Los concejales socialistas recuerdan que es la tercera legislatura liderada por María Antonia Álvaro, y que, como las anteriores, ésta también está marcada por la inestabilidad política, “tras haberse quedado, mandato tras mandato, gobernando en minoría por la marcha de más una decena de sus compañeros de equipo, los cuales han criticado incompatibilidades con la señora alcaldesa, falta de diálogo, y hasta falta de libertad para tomar decisiones en sus propias áreas de gobierno”, un malestar que comparten incluso la mayoría de los trabajadores del Consistorio, aseguran.
Legislaturas inestables que han sido el resultado “de su falta de liderazgo o su incapacidad de mantener durante 11 años a ningún equipo de gobierno al completo, lo que ha provocado que no se haya podido desarrollar ningún proyecto con su inicio y su fin”, han lamentado.
Esta Legislatura “no podía ser menos” han criticado los socialistas. “En el mes de junio ya dimitió de la noche a la mañana su Portavoz y, hace unos días, su Concejala de Cultura ha hecho pública su salida del grupo ‘popular’ para entrar al grupo de concejales no adscritos, debido, según sus propias palabras, a “la imposibilidad de desempeñar sus responsabilidades en las condiciones necesarias para ejercer su cargo con normalidad”.
El grupo socialista de Torralba considera que la dimisión sistemática de concejales “ha dejado de ser una coincidencia para convertirse en el síntoma evidente de una crisis de liderazgo institucional de María Antonia Álvaro”.
“Cuando la renuncia se transforma en la tónica habitual de un equipo de gobierno, el verdadero perjudicado no es el partido político, sino el propio municipio, ya que sus asuntos internos acaban influyendo en el progreso y en las decisiones que se adoptan en el municipio, que cada vez se queda más atrás respecto de localidades con su misma población”, indican.
Así, exponen que esta inestabilidad crónica paraliza la gestión pública, dilata proyectos clave y transmite una peligrosa imagen de desgobierno e incapacidad para alcanzar consensos mínimos. “Un pueblo no puede avanzar cuando quien ostenta la alcaldía confunde la firmeza con el aislamiento, convirtiendo el consistorio en una puerta giratoria por la que huyen quienes un día asumieron el compromiso de trabajar por sus vecinos”, concluyen.


