
El Consejo de Ministros ha dado un paso histórico para la conservación del patrimonio español al aprobar, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de monumento, del emblemático puente de Oreto, situado en el término municipal de Granátula de Calatrava. La decisión supone la aplicación de la máxima figura de protección contemplada en la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español, consolidando así la relevancia histórica, arqueológica y simbólica de una de las infraestructuras más singulares del sur peninsular.
La declaración llega después de que el Ministerio de Cultura, a petición del Gobierno de Castilla-La Mancha, iniciara en mayo de 2025 el expediente administrativo para garantizar la protección definitiva de este puente histórico, conocido también como puente de Oretum o puente de Baebio Publio Venusto, una construcción cargada de siglos de historia y de un enorme valor patrimonial para la provincia de Ciudad Real.
El monumento se alza sobre el río Jabalón, en pleno entorno del Área Arqueológica de Oreto-Zuqueca, enclave que ya fue declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha el 1 de agosto de 2024. El puente forma parte de un paisaje arqueológico excepcional, considerado uno de los espacios históricos más importantes del Campo de Calatrava y de toda la Meseta Sur.
La estructura visible en la actualidad presenta una compleja superposición de épocas y estilos constructivos. Aunque tradicionalmente se ha considerado una obra romana levantada entre los siglos I y II después de Cristo, investigaciones recientes han abierto un intenso debate científico sobre su cronología exacta. Diversos estudios sostienen que el puente conservado podría corresponder a una gran reconstrucción medieval asentada sobre cimentaciones romanas anteriores, reutilizando un enclave estratégico utilizado desde la Antigüedad para el cruce del río Jabalón.
La infraestructura conserva diez arcos distribuidos en dos grandes tramos separados por una isla central o lengua de tierra, además de una calzada empedrada de aproximadamente 135 metros de longitud. La fábrica combina mampostería irregular trabada con mortero y elementos de sillería que evidencian distintas fases constructivas. Precisamente, la presencia de grandes sillares en algunas pilas refuerza la hipótesis de que bajo la estructura visible sobrevivan restos del primitivo puente romano.
El enclave está estrechamente vinculado a la histórica ciudad de Oretum Germanorum, uno de los principales núcleos urbanos del borde meridional de la Meseta Sur durante época romana y posteriormente sede episcopal visigoda bajo el nombre de Urîth. Durante siglos, el puente constituyó un eje esencial de comunicación para mercancías, viajeros y ejércitos, convirtiéndose en un auténtico corredor cultural por el que transitaron íberos, romanos, visigodos, andalusíes y cristianos medievales.
La importancia simbólica del puente trasciende su mera función hidráulica. Los distintos nombres asociados al enclave —Oretum, Sikka, Zuqueca, Oreto— reflejan la extraordinaria continuidad histórica de este territorio, considerado uno de los puntos neurálgicos del patrimonio arqueológico de Castilla-La Mancha. El puente es, en este sentido, un símbolo de unión entre civilizaciones y un testimonio excepcional del devenir histórico del interior peninsular.

Uno de los elementos más relevantes asociados a esta infraestructura es la célebre lápida fundacional de mármol cárdeno conservada en el Ayuntamiento de Almagro. La inscripción menciona a Publio Baebio Venusto, personaje que habría financiado la construcción de un puente con una inversión de 80.000 sestercios y cuya inauguración se habría celebrado incluso con juegos circenses. Este hallazgo epigráfico constituye una de las piezas arqueológicas más importantes de la provincia y una referencia imprescindible para comprender la red viaria romana del territorio.
Sin embargo, el debate arqueológico permanece abierto. Algunos especialistas consideran que la lápida podría corresponder a otra infraestructura cercana hoy desaparecida, mientras que otros sostienen que el actual puente conserva parte sustancial de aquella construcción romana original. Esta controversia científica ha convertido al puente de Baebio en uno de los ejemplos más fascinantes de diálogo entre tradición histórica, documentación epigráfica y análisis arqueológico contemporáneo.
La construcción del embalse de la Vega del Jabalón entre 1989 y 1991 alteró profundamente la situación del monumento. Durante décadas, el puente permaneció sumergido bajo las aguas, circunstancia que contribuyó tanto a su preservación parcial como a su progresivo deterioro. Desde 2017, debido a la falta de llenado completo del embalse, la estructura ha permanecido emergida y accesible a pie desde la ribera norte a través del antiguo camino histórico que atravesaba la vega del Jabalón.
Precisamente, la alternancia entre largos periodos de inmersión y exposición al exterior aceleró el deterioro del monumento y evidenció la necesidad urgente de garantizar una protección integral. El nuevo reconocimiento como Bien de Interés Cultural permitirá reforzar las medidas de conservación, protección y estudio científico de esta infraestructura única.
Actualmente, el puente se encuentra bajo la tutela de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), al situarse dentro del dominio público hidráulico del embalse. Su singular silueta emergiendo entre las aguas se ha convertido en una de las imágenes más icónicas del patrimonio arqueológico de la provincia de Ciudad Real.
Con esta declaración, Granátula de Calatrava suma ya tres espacios protegidos de extraordinaria relevancia patrimonial. A la histórica ermita de Nuestra Señora de Oreto-Zuqueca, declarada BIC en 1995, y al yacimiento arqueológico de Oreto y Zuqueca, protegido desde agosto de 2024, se une ahora el puente de Oreto, consolidando al municipio como uno de los grandes referentes culturales y arqueológicos de Castilla-La Mancha.
La declaración aprobada por el Gobierno de España supone además un importante impulso para el turismo cultural y arqueológico del Campo de Calatrava, un territorio que en los últimos años ha intensificado sus esfuerzos para poner en valor su legado histórico. Expertos y administraciones coinciden en señalar que la protección definitiva del puente abre una nueva etapa para la investigación, conservación y difusión de un enclave considerado clave para comprender la evolución histórica del centro peninsular.


